En una casa de la primera sección habitaba un León llamado Carlos, era el típico león juguetón, amigable y penoso aunque a la vez un poco agresivo cuando lo provocaban. Los mejores amigos de este león eran un Puma llamado Cesar y un Leopardo llamado Felipe. Estos tres amigos se conocían desde la infancia, en esta fecha ya llevaban 35 años de amistad por lo que Carlos decidió hacer una reunión en su casa con ellos dos.
Desde que los amigos llegaron a esta reunión empezaron a recordar cada momento que pasaron juntos, cada que uno platicaba sobre algún acontecimiento solo soltaban miles de carcajadas los demás por lo sucedido.
Felipe en la plática, empezó a contar cuando en la escuela durante la hora del receso encontró un celular muy caro en el patio tirado; recodo que Cesar le dijo que lo mejor sería buscar al dueño para devolvérselo aunque a Carlos esta idea no le gusto mucho ya que él
quería tener el celular para poderlo presumir. Este recuerdo, cuando Felipe lo contó a Carlos le causó cierto enojo por cómo lo estaba diciendo, así que ahora el decidió regresársela de cierta forma.
Carlos decidió contar una vez que Felipe se quedó sin comer solo por la flojera de no levantarse por el teléfono. Todo fue en un día de futbol donde estos tres amigos morían de hambre, Cesar le dijo a Felipe que él marcara para pedirlas y que llegando el repartidor el iría a pagar. Felipe a esto respondió que era más su flojera que el hambre, por esta respuesta Cesar se molestó y contestó: ahora yo hablaré a la pizzería pero ni creas que te voy a dar una rebanada. Calos cuando terminó de contar la historia tenía una gran sonrisa dibujada en su rostro al igual que de sus dos amigos, aunque Felipe se molestó un poco.
Cesar al final solo reía de cómo sus amigos se peleaban por las cosas del pasado, cuando vio que la pelea se estaba poniendo un poco alta de tono él solo comentó: “Carlos, Felipe somos amigos y esos son solo recuerdos que hemos pasado, ahorita no importa lo malo ni lo bueno del pasado, si no lo que nos han dejado de enseñanza cada acontecimiento juntos y sobre todo que siempre hemos estado el uno al otro en los mejores momentos. Gracias por su amistad.” Los amigos al escuchar esto solo lloraron de alegría y se disculparon por la pequeña pelea que estaba empezando.
Ese día la reunión término hasta altas hora de la noche. Cesar, Felipe y Carlos pasaron toda la noche recordando lo mejor de su larga amistad.
Cesar Alejandro Montaño Cortes