Érase una vez, en un pueblo cercano a un bosque, vivía un cazador que mataba animales y utilizaba su piel como adornos para su casa y para vender, este cazador no tenía moral para la naturaleza. Hacía mucho dinero con esto, hasta que un día un grupo ecológico decidió hacer algo con ese negocio, porque no les gustaba lo que el cazador hacía con los animales.
Decidieron ir con las autoridades para que clausuraran ese negocio, pero el policía no creía que el cazador fuera tan malo, así que decidió ir a su casa y hablar con él un rato para negociar sobre su actitud y lo que el cazador le decía. Tiempo después clausuraron por un momento su negocio. Pero este hombre parecía divertirse al matar los animales y no se quería quedarse quieto, así que abrió uno ilegal en lo más profundo del bosque.Después de un buen tiempo, las personas se preguntaban qué había pasado con aquel cazador, ya que no lo habían visto para nada. Mientras el cazador yacía en lo más profundo del bosque matando animales como loco, y por lo mismo, de tanto matar había perdido totalmente el juicio.
En el pueblo todo estaba prosperando y en armonía, gracias a que el cazador ya no manchaba de sangre las calles del pueblo con los cuerpos de los animales que mataba. Aquel grupo ecológico decidió ir en busca del cazador ya que pensaban que un animal lo había matado o que había tenido un accidente al ir de caza.Ya que iban a su búsqueda vieron al cazador correr hacia el pueblo como loco, y atrás de él, un grupo de animales salvajes en busca de venganza hacia aquel cazador. El equipo de búsqueda quedo pasmado al ver que el cazador pasó alado de ellos al igual que los animales y a ellos no les hicieron nada, solo querían al cazador.
En aquella persecución el cazador cayo exhausto al suelo y los animales aprovecharon el momento y empezaron a arañarlo; morderlo, despedazarlo. Al cazador lo habían matado de tal forma que todos no podían creer lo que habían visto, los animales se fueron e hicieron un monumento al cazador, porque aunque fuese malo y matara muchos animales, nadie merecía una muerte así.Moraleja: Hay que saber medir nuestras acciones y recordar que tomar decisiones precipitadas es malo, de lo contrario todo lo que haces se regresara contra ti.
Decidieron ir con las autoridades para que clausuraran ese negocio, pero el policía no creía que el cazador fuera tan malo, así que decidió ir a su casa y hablar con él un rato para negociar sobre su actitud y lo que el cazador le decía. Tiempo después clausuraron por un momento su negocio. Pero este hombre parecía divertirse al matar los animales y no se quería quedarse quieto, así que abrió uno ilegal en lo más profundo del bosque.Después de un buen tiempo, las personas se preguntaban qué había pasado con aquel cazador, ya que no lo habían visto para nada. Mientras el cazador yacía en lo más profundo del bosque matando animales como loco, y por lo mismo, de tanto matar había perdido totalmente el juicio.
En el pueblo todo estaba prosperando y en armonía, gracias a que el cazador ya no manchaba de sangre las calles del pueblo con los cuerpos de los animales que mataba. Aquel grupo ecológico decidió ir en busca del cazador ya que pensaban que un animal lo había matado o que había tenido un accidente al ir de caza.Ya que iban a su búsqueda vieron al cazador correr hacia el pueblo como loco, y atrás de él, un grupo de animales salvajes en busca de venganza hacia aquel cazador. El equipo de búsqueda quedo pasmado al ver que el cazador pasó alado de ellos al igual que los animales y a ellos no les hicieron nada, solo querían al cazador.
En aquella persecución el cazador cayo exhausto al suelo y los animales aprovecharon el momento y empezaron a arañarlo; morderlo, despedazarlo. Al cazador lo habían matado de tal forma que todos no podían creer lo que habían visto, los animales se fueron e hicieron un monumento al cazador, porque aunque fuese malo y matara muchos animales, nadie merecía una muerte así.Moraleja: Hay que saber medir nuestras acciones y recordar que tomar decisiones precipitadas es malo, de lo contrario todo lo que haces se regresara contra ti.
Aldo Gonzalez Diaz